Cómo hacer un inventario de tu colección de cartas y por qué hacerlo
Qué apuntar de cada carta, cuánto tiempo lleva de verdad, cuándo basta con una hoja de cálculo y cuándo compensa una app que guarde fotos y precios.
Casi todos los coleccionistas pasan por el mismo momento: la colección crece, los archivadores se multiplican y un día compras una carta que ya tenías. O vendes una y no recuerdas si era la versión reverse. Un inventario es la cura. No es glamuroso, pero es lo que convierte un montón de cartas en una colección que conoces y controlas.
Para qué sirve un inventario
- Saber qué tienes. Parece obvio, pero a partir de unos cientos de cartas, la memoria falla.
- Saber qué te falta. Con la lista de una colección delante, los huecos saltan a la vista y las compras se vuelven precisas.
- Saber cuánto vale. Un inventario con precios te dice lo que tienes guardado, útil para decidir qué vender o qué asegurar.
- Encontrar cada carta. Si apuntas dónde está, dejas de vaciar cajas buscando una carta de hace tres años.
- Vender bien. Un listado claro con estado y versión es la mitad de un buen anuncio.
Qué apuntar de cada carta
Más campos no es mejor. Estos son los que de verdad importan, en orden de prioridad:
- Colección, por su código impreso (MEW, SSP, CRI…), no por el nombre comercial, que varía según el idioma.
- Número de colección, con el total (025/165). Es lo que identifica la carta sin ambigüedad.
- Versión: normal, holo, reverse holo, secreta, promo. Dos versiones del mismo número son dos entradas distintas.
- Idioma. Español e inglés tienen precios y compradores diferentes.
- Estado, con la escala habitual (NM, EX, GD, LP, PL, PO). Sé exigente contigo; es mejor descubrir que una carta es mejor de lo apuntado que al revés.
- Ubicación: archivador, página y posición, o caja y separador. Un código corto del tipo A2-p14 basta.
- Cantidad, si tienes duplicados.
- Opcionales: precio de compra, fecha, foto, nota («esquina marcada», «para intercambio»).


Cartas básicas como estas son las que más se repiten y las que más desordenan un inventario si no se apuntan con versión y cantidad.
Hoja de cálculo o app
Las dos funcionan; la diferencia está en el esfuerzo y en lo que esperas sacar.
Hoja de cálculo. Gratis, flexible, tuya para siempre. Una columna por campo, una fila por carta, una pestaña por colección si lo prefieres. Sus límites: tienes que escribir todo a mano, los precios no se actualizan solos y las fotos no caben. Funciona muy bien hasta unas pocas centenas de cartas y para quien disfruta de tener el control total.
App de colección. Identifica la carta por foto o por búsqueda, rellena colección, número y versión por ti, te muestra qué falta de cada colección y actualiza el precio. Pierdes algo de flexibilidad y dependes de que la app siga existiendo, así que conviene que permita exportar. Compensa cuando la colección crece o cuando quieres ver los huecos y los precios sin esfuerzo.
Una combinación habitual: la app para el día a día y una exportación a hoja de cálculo de vez en cuando como copia de seguridad.
Cuánto tarda de verdad
Una estimación prudente, sabiendo que cada uno va a su ritmo:
- A mano en una hoja de cálculo, apuntando colección, número, versión y estado, se pueden hacer entre 60 y 100 cartas por hora si ya están ordenadas por colección.
- Con una app que identifique por foto, el ritmo se acerca a una carta cada pocos segundos para las que reconoce a la primera; las que requieren corrección manual bajan la media.
- Si las cartas están mezcladas, el tiempo de ordenar previo puede ser mayor que el de inventariar. Ordena primero por colección y después por número.
Para una colección de unos pocos miles de cartas, hablamos de varias tardes, no de un fin de semana heroico. Hazlo por colecciones completas y cierra cada una antes de empezar la siguiente; así cualquier parón deja algo terminado.
El mejor inventario no es el más completo, es el que vas a mantener: apunta solo lo que vayas a actualizar cuando compres, vendas o cambies una carta.
Cómo mantenerlo vivo
- Apunta cada entrada y salida en el momento. Un inventario de hace seis meses es casi tan inútil como no tenerlo.
- Revisa el estado cuando saques una carta para enseñarla o venderla, y corrige la ficha si ha cambiado.
- Cada cierto tiempo, repasa una colección al azar contra el archivador. Si cuadra, sigue; si no, has encontrado el fallo antes de que crezca.
Si prefieres no empezar desde una hoja en blanco, el escáner de El Ojo del Dragón (https://www.elojodeldragon.com/escaner) identifica cada carta con una foto, con su colección, número y versión, y añade el precio medio de Cardmarket. Con cuenta, la app guarda la colección con tus fotos, te enseña qué te falta de cada colección y lleva tu lista de deseos; y en https://www.elojodeldragon.com/colecciones puedes ver todas las cartas de cada colección para repasar los huecos.
